domingo, 31 de mayo de 2009

EL CAMBIO SOCIAL ES UNA FACHADA

“El Cambio Social es una Fachada”
El sociólogo Roberto Briceño León afirma que la violencia implica una disminución del crecimiento económico estimada en 7% del PIB al año. Hace una década ese impacto era equivalente a 3,4%. El experto advierte que el país salió más pobre de la extinta bonanza petrolera.
Roberto Briceño León (Lacso). “El Socialismo del Siglo XXI es un mecanismo para gastar el dinero petrolero o para dilapidar la renta petrolera. Hay que hacer exactamente lo contrario, porque el desarrollo no se compra”.
Para Roberto Briceño León, director del Laboratorio de Ciencias Sociales (Lacso), la situación reciente de la pobreza en Venezuela se puede dividir en antes y después de 2002, año en el que se inicia el paro petrolero y la economía venezolana recibe duros golpes. “A partir de 2004, los precios del petróleo comienzan a aumentar y cambia la situación. Entonces tenemos lo que se puede denominar una pobreza adinerada. La pobreza que nace de la riqueza, se trata de una paradoja en la cual hay dinero proveniente del petróleo y no de que los venezolanos estemos trabajando más y mejor, no tiene que ver con productividad, ni expansión del aparato productivo”, aclara el sociólogo.La aparente superación de la pobreza que ha venido viviendo la sociedad venezolana, estuvo relacionada, según Briceño, con una circunstancia externa que fue el aumento de los precios del petróleo, y no con la calidad de las empresas y de los trabajadores venezolanos, ni con una mejoría en la capacidad productiva de la sociedad.“La riqueza no es sólo tener dinero, sino contar con la capacidad de reproducir el dinero que uno tiene. Asímismo, la pobreza no es no tener dinero, sino no tener la capacidad de producirlo. Si yo vendo esta casa, voy a tener mucho dinero, pero si no lo reproduzco, más temprano que tarde me voy a quedar sin nada”, dice el especialista.El ejemplo que coloca es una analogía de lo que está sucediendo en el país. Es de la opinión que, una vez que se acabe el boom petrolero, como aparentemente ha sucedido, lo que quedará será un país más pobre.“Estamos repitiendo los errores del pasado con creces. A las sociedades mineras, como la nuestra, les pasa que una vez que bajan los altos precios de sus commodities, la consecuencia es mayor pobreza. Antes la gente tenía un rancho que se caía con cualquier palo de agua, sin aguas blancas, cloacas y con luz robada; ahora tienen el mismo rancho, pero con un televisor pantalla plana. Cuando bajan los precios del petróleo, tenemos a esa misma gente, en el mismo rancho, con las mismas condiciones, pero sin dinero en el bolsillo”, afirma Briceño.
Sociedad PobreBriceño León cree que ahora Venezuela es más pobre que en el pasado, aunque paradójicamente los ciudadanos hayan tenido más dinero en el bolsillo en los últimos cuatro años.“Como país somos más pobres. Como sociedad, más dependientes del petróleo y del exterior, en consecuencia somos más vulnerables y frágiles”, reflexiona el director de Lacso.Piensa que los sectores populares se han “engolosinado” con la cantidad de dinero que han recibido, en algunas oportunidades, producto de becas o ayudas económicas proporcionadas por el Gobierno, y no como consecuencia directa de un empleo o del trabajo de esas personas.“Los sectores populares han tenido más dinero, se han engolosinado con ello. Ese dinero les permite sentirse incluidos en términos de consumo, van a los centros comerciales, sienten que existe un acceso, un disfrute, les da una sensación de inclusión, pero esto no es ni parecido a lo que significa la inclusión social”, expresa el también docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV).Aunque las estadísticas difundidas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) señalan una reducción de la pobreza, Briceño considera que lo observado en estos últimos años es “un reparto de dinero en algunas instancias, pero continúan las necesidades básicas insatisfechas; ni las viviendas, ni la educación, ni las cloacas, ni la salud han mejorado”.
De FachadaCuando se le pregunta a Roberto Briceño León sobre cuál, entonces, ha sido el impacto de las misiones sociales implementadas por el Gobierno nacional, no duda en contestar que ninguno, en vista de que los problemas sociales continúan sin ser resueltos.“Lo que estamos viviendo son cambios sociales de fachada. Palabras y sensaciones, que solapan en el fondo una gran estafa. En el país se han creado más de 200.000 cooperativas y cuántas funcionan actualmente. El año pasado lograron censar apenas 30.000. Y, entonces, qué paso con el dinero que se le otorgó a las 170.000 restantes que ya no existen. No existe la sostenibilidad en el tiempo de esos programas y eso se refleja en todas las áreas del país”, afirma el sociólogo. Lo mismo sucede en el caso de las Misiones. A su juicio, las dos que hicieron una intervención importante, en su momento, fueron Barrio Adentro y Mercal, las cuales califica de propuestas muy valiosas y correctas que calaron en la población, porque atendían dos necesidades latentes: la de recibir atención primaria en salud y la de contar con una red de distribución de alimentos que garantizara la disponibilidad de los productos a buen precio.
“Sin embargo, el gran impacto político de estas dos Misiones ha disminuido, porque, primero, ya lo tienes desde hace tiempo y ya forma parte del paisaje; y segundo, porque se han abandonado, y no se le ha hecho el debido seguimiento. Las demás Misiones, la gente ni sabe qué hacen, lo que sí sabe es que dan dinero por alguna razón… algo cae dice el pueblo”, expresa el académico.
Adiós al Rentismo PetroleroPara el especialista en asuntos sociales, que Venezuela salga de la pobreza depende fundamentalmente del rompimiento que se haga con el rentismo petrolero; es decir, en la medida en que la sociedad venezolana se haga cada vez menos dependiente de la renta petrolera y sea más productiva, será más fácil superar la pobreza.
Mírate en ese Espejo...• La economía deja de crecer 7% del PIB como resultado de la violencia desbordada en Venezuela. Hace 10 años, el impacto macroeconómico de la violencia era de 3,4% del PIB.• Hace una década el promedio de homicidios en el país era de 4.500 por año. En 2007, se cometieron 13.157 asesinatos, un incremento de 192%.• En estos últimos años, se han creado 200.000 cooperativas, de las cuales sólo quedan 30.000 en funcionamiento, al cierre del año pasado. ¿Dónde está el dinero invertido en las restantes 170.000?• El resultado del pasado “boom” petrolero es un recrudecimiento de la pobreza, según Roberto Briceño León. “Cuando bajan los precios del petróleo, tenemos a esa misma gente, en el mismo rancho, con las mismas condiciones, pero sin dinero en el bolsillo”.
Lo que está haciendo este Gobierno es muy similar a lo que hizo Carlos Andrés Pérez en su primera administración, pero potenciado. Para mí el Socialismo del Siglo XXI es socialismo rentista, y lo que busca es convertir a la sociedad en parasitaria, rentista y dependiente del Estado. Eso es lo que genera más pobreza”, asegura Briceño.Lo que hay que hacer es, exactamente, lo contrario. Plantearse una sociedad productiva, en la que se use el ingreso petrolero para promover una economía no petrolera, diversificada, en la que el poder se desconcentre y se disperse lo más posible en empresas pequeñas, medianas, grandes y micros.“El Socialismo del Siglo XXI es un mecanismo para gastar el dinero petrolero o para dilapidar la renta petrolera. Hay que hacer exactamente lo contrario, porque el desarrollo no se compra, se pueden comprar empresas, fábricas iraníes, pantallas planas, pero no el desarrollo”, asevera el director de Lacso.De modo que el papel del Estado en este escenario debería ser el de promover el desarrollo, creando las condiciones para que las empresas y las personas produzcan y repartiendo el poder. Significa un cambio de cultura extraordinario, pero, a juicio de Briceño, es la única salida posible al fenómeno de la pobreza.Es imposible entrevistar al experto Roberto Briceño León y no invitarlo a hablar sobre el fenómeno de la violencia, el cual está directamente relacionado con el de la pobreza, pero no de la forma en la que comúnmente se supone.“Hay muchos componentes asociados a la pobreza que incentivan la proliferación de la violencia, como la imposibilidad de estudiar, la falta de ocupación juvenil, la inexistencia de protección, que lleva a las personas a protegerse por sus propios medios. Pero, el origen de la violencia es la carencia de mecanismos institucionales, de estado de derecho. Es consecuencia de un gran desorden social”, explica el sociólogo.En cambio, la violencia sí tiene una incidencia directa sobre el aumento de la pobreza y un impacto directo en la macroeconomía, ya que inhibe la producción de la riqueza y obliga a desviar importantes recursos hacia su combate. “Los cálculos del Lacso indican que, hoy en día, el impacto de la violencia en Venezuela es de 7% del Producto Interno Bruto (PIB). Hace 10 años, estaba en 3,4% del PIB, pero en aquel momento se producían 4.500 homicidios, a un promedio de 19 por cada año. El año pasado se produjeron 13.157 homicidios, a una tasa de 49 por cada 100.000 habitantes. Es más del doble, haciendo un cálculo conservador”, expone Briceño.A nivel micro, el especialista asegura que significa una pérdida notable, en el seno de las familias, ya que son a éstas a las que le roban la quincena, las que no pueden invertir, o a la que le asesinan a la cabeza de familia y al sostén del hogar. “Cuando se logra controlar este fenómeno, el efecto económico positivo es directo. Existe una calle en la ciudad colombiana de Medellín donde había apenas 18 negocios; pero cuando el Gobierno logró controlar la violencia, proliferaron los comercios y ahora hay 207. Como se puede ver, la violencia, por todos lados, significa empobrecimiento”, finaliza Roberto Briceño León.Pero, el Gobierno venezolano parece no entender esta relación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario